Monedas de euro

A1

-  Solo acepta monedas de euro, cariño.

La voz era dulce, incluso familiar. Había sonado tan corriente que se podría pensar que el euro era solo para que te llamase cariño y te sintieras como en casa.

La luz de neón  le goteaba por la cara como una capa densa de humo y lo convertía todo en una ensoñación. Alguien debía haber pensado que el color rojo podría resultar erótico, o incuso puede que, en una asociación inconsciente, hubiera relacionado las vitrinas de los asadores de pollo con las vitrinas del peep show.  El cuerpo de la chica estaba hinchado y a través de la bata entreabierta, la carne dibujaba dunas que no se podían juzgar con los ojos, porque todo aquello carecía de condición estética. Era simplemente un pedazo de irrealidad en mitad de la Gran Vía. (…)